Un patrimonio familiar no es únicamente un inventario de inmuebles, sociedades, inversiones y cuentas bancarias. Su verdadera fortaleza depende de cómo se organizan esos activos, quién los administra, qué riesgos enfrentan y cómo serán transmitidos a las siguientes generaciones; buscando así su transcendencia en el tiempo. A medida que el patrimonio crece, la titularidad individual y los acuerdos informales pueden resultar insuficientes. La participación de nuevos miembros de